martes, 8 de diciembre de 2009

El tren continúa, yo tomé la parada

Lo veo alejarse, cada vez que estoy ahí estos últimos días del año veo como se va perdiendo una parte más de ese tren en el horizonte. Yo decidí bajarme, por muchas razones, sofoque quizás, necesidad de enrumbarme hacia otro destino, otro del que me han hablado y quiero conocer, que me plantea retos nuevos y más acordes, al menos a simple vista, con mi forma de pensar y ver las cosas.

Sueño con lo que pueda encontrar en este nuevo destino, aunque nunca llegué al anterior, si conozco matices del mismo y por lo mismo pienso creo saber lo que podía esperar de aquel al que nunca llegué.

En el tren que dejo, dejo poco pero a la vez mucho. Dejo atrás 2 años de mi vida, sin embargo, son 2 años de mi vida los que me llevo conmigo también, 2 años que paradójicamente pasaron en ese tren, pero a la vez lejos de él. Físicamente estuve siempre ahí, mentalmente sólo a veces.

Aún así, creo que es inevitable sentir nostalgia por lo que abandoné. Así también es inevitable preguntarme que hubiese sido de mí llegando a aquel destino en aquel tren.

Pienso que seguiré aquí haciéndome preguntas sin respuesta hasta que el nuevo tren pase y lo tome. Ahí ya podré tener una perspectiva más amplia del lugar donde puedo llegar y que esperar de él.

Entre nervios y recuerdos me encuentro sólo, sin tener claro que será de mi futuro ni donde estará el mismo, solamente la esperanza y la ilusión me mantienen esperando.

Ansío ya enrumbarme a este nuevo lugar, consciente de que no será fácil llegar, que probablemente no vaya a ir tan cómodo en este viaje como en el anterior, pero a sabiendas de que llegando a mí destino veré recompensado de muchas maneras el trajín de este viaje.

Al fin y al cabo esto es lo bonito del tren de la vida, que no te impone ningún camino, te permite rectificar, tomar tus propias decisiones y arrepentirte de las mismas, y de esta manera empezar de nuevo. Pero lo más bonito es que no importa cuántas veces tengas que rectificar y cambiar el rumbo, la vida te devuelve la ilusión del comienzo.