Soy herediano, y como tal debo admitir que mi historia como aficionado al fútbol no está necesariamente, ligada al éxito ni a la felicidad…
Por ser herediano me ha tocado sufrir, me ha tocado llorar, y he tenido que soportar a gente que no vive el fútbol con la mitad de la pasión con la que yo lo vivo, mofarse de mí y de mi equipo…
Son 16 años ya, 16 años de frustraciones una tras otra, de vivir bajo falsas ilusiones que nos crearon dirigentes ladrones cuyo poder de convencimiento no tiene nada que envidiarle al del Padre Minor.
Pero afortunadamente, todo lo que comienza tiene su final…y el final de esta situación por fin parece acercarse.
El aficionado herediano respira un aire completamente distinto al de los últimos años de nefasta historia, los vientos de gloria parecen soplar de nuevo sobre una ciudad que se olvidó de festejar, de sonreír…una ciudad que se olvidó de ganar.
Sería un justo premio para una organización tan gloriosa del fútbol costarricense, observar de nuevo, su bandera ondeando en las 12 canchas del fútbol de la primera división.
Sería un justo premio para una afición que con los años se ha visto reducida pero a su vez fortalecida, al menos en espíritu, volver a llamar “campeón” al equipo de sus amores…
Y por supuesto, sería justo también para alguno que otro integrante del plantel, saberse gestor de la felicidad más grande que el pueblo herediano haya experimentado en el nuevo siglo…
Pero por supuesto, no hablemos de justicia porque esto es fútbol. Los jugadores serán los encargados de ganarse en la cancha (si, en la cancha morados), el respeto que se atribuye a un equipo campeón, y la afición, que tanto ha sido pisoteada en estos años de oscurantismo, deberá demostrar en la grada porqué la grandeza no la mide un número, la mide el tamaño del corazón…
Por lo pronto, solo resta esperar, esperar el momento en el que estas palabras de anhelo, se conviertan en palabras de agradecimiento para quienes espero, logren darle el derecho a mi amada institución de portar la estrella número 22 en su camiseta…
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